El legislador morenista pide remover a Rubén Flores Márquez por su actitud ante las declaraciones del obispo Sigifredo Noriega, alertando sobre posibles repercusiones políticas. En Zacatecas, la tensión interna en el partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) se intensifica tras una polémica entre dirigentes y figuras religiosas. El senador Saúl Monreal Ávila ha solicitado formalmente la destitución de Rubén Flores Márquez del cargo de líder estatal del partido, acusándolo de exhibir una actitud irresponsable tras la denuncia que hizo contra el obispo Sigifredo Noriega Barceló. Específicamente, Monreal considera que Flores Márquez no representa a los integrantes del movimiento en la región debido a su falta de comprensión política y su actitud ante la crítica. Este conflicto tiene origen en las recientes declaraciones del obispo Noriega, quien criticó duramente la forma en que la administración federal aprobó cambios en la Ley de Aguas, señalando que no hubo suficiente socialización o reflexión previa. La respuesta del dirigente morenista fue denunciar al obispo ante el Instituto Electoral del Estado de Zacatecas, acusándolo de injerencia y manipulación política, aunque posteriormente desistió de dicha queja. La disputa refleja una tendencia más amplia en el escenario político, donde las tensiones entre actores civiles y religiosos se acentan, y pone en evidencia la importancia de la unidad interna en partidos con fuerte presencia en regiones clave. La postura de Monreal también advierte sobre posibles repercusiones electorales para Morena a nivel estatal y nacional, en un contexto en que la cohesión del partido resulta vital para fortalecer su posición política. Esta situación subraya cómo desacuerdos internos y la relación con actores religiosos pueden influir en la estabilidad política de Morena, especialmente en estados con una fuerte tradición católica. La habilidad de los dirigentes para manejar estas tensiones será crucial en el horizonte electoral pró
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