Edu Saz, arquitecto e analista inmobiliario, alerta sobre los problemas legales que pueden enfrentar las parejas que compran una vivienda sin estar casadas. De acuerdo con su análisis, si uno de los integrantes fallece, la propiedad no pasa automáticamente al sobreviviente. En estos casos, la parte del inmueble correspondiente a la persona fallecida es heredada por sus herederos legales, que pueden incluir a padres o hermanos.
Este escenario se complica aún más si hay una hipoteca conjunta. “Te puedes quedar con la deuda hipotecaria porque eres cotitular y sin el piso, o en el mejor de los casos, convertirte en copropietario con la familia de tu pareja”, advirtió Saz. La obligación frente al banco puede persistir aunque la propiedad quede dividida entre los herederos.
Además, Edu también pone de relieve la importancia de la pensión de viudedad, que solo se reconoce a cónyuges o a parejas de hecho registradas. Sin las condiciones adecuadas, el sobreviviente no tendría acceso a este tipo de apoyo económico.
Para evitar inconvenientes, el analista recomienda considerar pólizas de seguro de vida, donde el beneficiario sea la pareja. “Este seguro no debe ser el del banco, sino uno privado para garantizar recursos en caso de un fallecimiento”, explicó.
Edu Saz concluyó que otro problema común se presenta cuando solo uno de los miembros figura en el contrato de compraventa, lo que puede llevar a desavenencias si la relación termina. Por ello, subraya la necesidad de comprender las implicaciones legales al adquirir un hogar en pareja.
Con información de elconfidencial.com

