Ciudad de México, CDMX. - A poco más de nueve meses para las elecciones de 2027, México se enfrenta a un creciente riesgo de manipulación electoral a través de videos falsos generados por inteligencia artificial, conocidos como deepfakes. Sin un marco legal que tipifique esta acción, resulta difícil garantizar la veracidad de la información que cirula en el contexto electoral.
Numerosos ejemplos de otros países evidencian el potencial daño que los deepfakes pueden causar. En 2023, en Eslovaquia, un audio falso atribuible al candidato Michal Šimečka arruinó las posibilidades de su partido a pocos días de la votación. Aunque no se pudo probar que el audio influyera directamente en el resultado, la falta de evidencia a menudo impide el escrutinio efectivo de estas manipulaciones.
La tecnología utilizada para crear deepfakes ha evolucionado considerablemente desde 2004, cuando era necesaria una producción más laboriosa. Actualmente, los programas de inteligencia artificial generan contenido engañoso con una calidad que confunde al ojo y al oído humano. En este sentido, en Estados Unidos, un caso reciente involucró la creación de un audio que, con la voz clonada del presidente Biden, indujo a electores a no participar en las primarias, lo que generó un debate legal a pesar de que el operador fue absuelto.
México se encuentra rezagado en el ámbito legislativo, con iniciativas aún sin respuesta. Se requiere una reforma que no solo penalice la creación y difusión de vídeos sintéticos con fines electorales, sino que también establezca un proceso ágil para revisar y verificar estos contenidos.
La solución radica en la implementación de medidas como la prohibición de la difusión de deepfakes durante los días previos a las elecciones y la obligación de etiquetar cualquier contenido generado o manipulado por inteligencia artificial. Sin acciones contundentes, la integridad del proceso electoral podría verse severamente comprometida en 2027.
Con información de zetatijuana.com

