El incremento en el consumo de fentanilo ha provocado una crisis de salud pública en la frontera norte de México. Ciudades como Tijuana se han vuelto destinos para adictos estadounidenses que buscan precios más accesibles en drogas y menores costos de vida.
Alfonso Chávez, coordinador de Prevencasa A.C., destacó que el problema de las adicciones en esta región es único, especialmente en el caso de las drogas inyectables. A diferencia del resto del país donde predomina la metanfetamina, el uso de opioides es más marcante en la frontera.
El fenómeno se complica por la falta de políticas que aborden las particularidades de este problema binacional. Chávez mencionó que Estados Unidos ha documentado más de 70,000 muertes anuales por sobredosis de opioides, lo que subraya la urgencia de atender esta crisis donde la movilidad entre ambos países es constante.
Testimonios de adictos como Mario Alberto Bustillo revelan la facilidad de acceso a drogas en Tijuana, lo que agrava la situación en este lugar. Bustillo comentó que el costo de vida en su país lo ha llevado a cruzar diariamente la frontera, buscando recursos para sostener su adicción. Asimismo, otros como Mike han optado por residir temporalmente en Tijuana para escapar de la alta vida en California.
Las cifras de la delegación Tijuana de Cruz Roja reflejan la gravedad de esta problemática: se han reportado 152 casos de atenciones por sobredosis en los primeros meses del año. Esto no solo afecta la salud pública, sino que también pone a prueba la capacidad de respuesta de los servicios en una ciudad marcada por el flujo continuo de personas entre México y Estados Unidos.
Con información de forbes.com.mx

