Ciudad de México, CDMX. - La crisis de desabasto de medicamentos se ha intensificado en varios estados de México, afectando a más de 156 mil piezas e insumos que no han sido entregados a hospitales y clínicas. Esta situación ha puesto a la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en el centro de la polémica, dado que las deficiencias continuadas son herencia del sexenio de Andrés Manuel López Obrador.
La distribución y gestión de medicamentos, originalmente modificada por López Obrador para contrarrestar la corrupción, ha presentado serios problemas. A pesar de que se prometió una mayor transparencia, Birmex admitió que 168 millones de medicamentos fueron asignados a destinos equivocados. El índice de cumplimiento de los proveedores es alarmante; 20 de ellos han registrado entregas por debajo del 25%.
El doctor Éctor Jaime Ramírez Barba advirtió sobre la falta de tratamientos esenciales, como los destinados a combatir el cáncer y la insulina. Mientras la presidenta Sheinbaum restaba importancia a las manifestaciones de médicos, un amplio déficit en la provisión de medicamentos se ha hecho evidente en entidades como la Ciudad de México, Guerrero y Coahuila.
El impacto de esta crisis se siente entre la población, con familias que dependen de tratamientos médicos que ahora escasean. En este contexto, las críticas hacia la administración federal se agudizan, especialmente cuando se considera la muerte y desaparición de activistas y periodistas que han denunciado la situación. Esta realidad resalta un ciclo de violencia que, en el sexenio anterior, se tradujo en más de 200 mil delitos violentos y más de 100 mil desapariciones forzadas en el país.
Las autoridades enfrentan la creciente presión para abordar estos problemas y recuperar la confianza de la ciudadanía, que los resultados de sus políticas de salud pública han dejado insatisfecha hasta ahora.
Con información de quadratin.com.mx

