Ginebra, Suiza. - La Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió nuevas directrices que desaconsejan el uso de medicamentos para la obesidad en niños menores de 10 años, advirtiendo que su uso en adolescentes debe ser estrictamente regulado. La OMS estima que 93,1 millones de niños y 80,6 millones de adolescentes padecen obesidad, cifras que podrían aumentar a 250 millones para 2030.
Las recomendaciones se entregaron en dos documentos destinados a profesionales de salud y responsables políticos, en un intento por abordar una crisis mundial que ha aumentado el riesgo de enfermedades crónicas. Entre las medidas sugieren una evaluación exhaustiva antes de la prescripción de medicamentos como los análogos del GLP-1, aprobados en ciertos países para adolescentes de 12 años en adelante, pero solo en situaciones específicas de obesidad severa y complicaciones relacionadas.
Lawrence Grummer-Strawn, jefe de la Unidad de Nutrición y Seguridad Alimentaria de la OMS, expresó su preocupación sobre el uso prematuro de estos fármacos, cuestionando cuándo deberían dejar de utilizarse y advirtiendo que depende de un enfoque más holístico que considere estilos de vida saludables.
Sobre los adolescentes, la agencia internacional indica que la intervención debe ser el último recurso, tras fallar programas de modificación del estilo de vida estructurados por al menos seis meses. No se recomienda, de manera contundente, la utilización de medicamentos en niños menores de 10 años debido a la falta de evidencia sobre su seguridad y eficacia en esta población.
Las recomendaciones subrayan la importancia de un enfoque basado en el estilo de vida que involucre a la familia y se adaptar a las características individuales del joven. La OMS anticipa que el campo de la farmacoterapia para la obesidad evolucionará con nuevas opciones en investigación, pero también destaca la necesidad de garantizar su accesibilidad.
Con información de clarin.com

