Chihuahua. – Decenas de comunidades en el municipio de Guadalupe y Calvo, Chihuahua, permanecen confinadas o han sufrido desplazamiento forzado desde 2021 debido a la disputa territorial entre dos grupos delictivos. La violencia ejercida por estos grupos mantiene a los pobladores bajo un clima de miedo e inmovilidad. Los enfrentamientos recientes han dejado al menos cinco hombres asesinados durante el fin de semana pasado, en las cercanías de la comunidad de Atascaderos. A esta zona se han refugiado familias desplazadas de otras comunidades del mismo municipio y de la sierra de Badiraguato, Sinaloa. Habitantes de localidades aledañas a Atascaderos reportaron bloqueos en carreteras y la presencia de retenes por parte de los grupos criminales, impidiendo el paso incluso para el traslado de muebles. En la región de Cerro Solo, se han utilizado drones con explosivos, lo que aumenta el temor de la población de que la violencia se extienda a otras comunidades. En esta misma zona, se localizaron tres personas sin vida, un camión calcinado y caminos bloqueados con pinos derribados, además de pintas alusivas a los grupos delictivos. La Fiscalía General del Estado confirmó haber recibido una llamada de auxilio sobre la presencia de los cuerpos. Un día antes, el viernes 2 de enero, fueron encontrados los cuerpos de otros dos hombres en la carretera que conecta la cabecera municipal de Guadalupe y Calvo con las comunidades de El Ocote y El Zorrillo. Una de las víctimas fue identificada como Alejandro E.P., de 25 años. La situación de violencia se ha intensificado en los últimos meses en la zona que va de la cabecera municipal hacia El Vergel, municipio de Balleza. Versiones de habitantes señalan que el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) ha desplazado a un grupo afín al Cártel de Sinaloa, que operaba en la zona desde hace años, generando reacciones violentas en caminos y carreteras. Un reclamo recurrente entre los pobladores es la falta de presencia de autoridades policiacas
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