Culiacán, Sinaloa. – La creciente ola de violencia en Culiacán ha sumido a comerciantes y empleados en un estado de incertidumbre y precariedad económica, con negocios operando al mínimo ante la sesión constante de ejecuciones, incendios y balaceras. Los discursos oficiales sobre una mejora en la seguridad son percibidos como ilusorios por la ciudadanía, que demanda acciones concretas. En el ámbito económico, se critica la ausencia de un plan de recuperación integral por parte del gobierno estatal, agravada por la incertidumbre en la Secretaría de Economía, lo que genera escepticismo sobre la capacidad de las autoridades para frenar la inercia destructiva y evitar más cierres de empresas. La falta de atención a la infraestructura urbana y la persistencia de delitos como el robo de vehículos y la falta de investigación en Mazatlán, evidencian una profunda crisis de seguridad y justicia que afecta a todo el estado.
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