La seguridad operativa de Petróleos Mexicanos ha evidenciado un deterioro alarmante, alcanzando un recrudecimiento de 333% en incidentes graves, como derrames y fugas, en el primer trimestre de 2026, comparado con el mismo periodo del año anterior. Esta cifra representa el nivel más alto de incidentes desde que se lleva registro en los informes de la empresa desde 2012.
En una reciente conferencia de prensa, el entonces director de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, abordó las razones detrás de este aumento desproporcionado en eventos de seguridad. El índice de frecuencia de sucesos clasificados como Tier 1, que se traduce en eventos graves, escaló a 0.26 por cada millón de horas-hombre trabajadas, el más alto en la historia reciente de la compañía.
Expertos en la industria argumentan que la antigüedad de las infraestructuras y la falta de mantenimiento adecuado han contribuido a esta crisis. Con más de 40 años de operación, muchos ductos presentan problemas, resultado de una política de inversión que priorizó la extracción sobre el mantenimiento. A pesar de contar con presupuesto para esta área, Pemex ha enfrentado retos considerables para mantener la integridad de sus instalaciones.
A lo largo de este año, la cantidad de incidentes ha seguido en aumento, incluyendo un derrame en Manzanillo, Colima, cuyo origen aún no se ha aclarado. Pemex ha señalado que, para eventos graves, investigadores independientes evalúan la situación, lo que busca garantizar la transparencia y objetividad en las investigaciones.
Con el cambio de dirección en la empresa, el nuevo director, Juan Carlos Carpio Fragoso, se enfrenta al desafío de revertir esta tendencia. Pemex ha comenzado auditorías adicionales para mejorar su desempeño en seguridad y protección ambiental, pero las discrepancias en los reportes sobre incidentes hacen que la situación sea aún más compleja de abordar.
Con información de vanguardia.com.mx

