Ferrari y BMW están incorporando el aluminio en sus nuevos modelos, dejando de lado el cobre, que ha sido el estándar en el cableado eléctrico durante más de dos siglos. Esta tendencia se enmarca en un cambio más amplio en la industria automotriz que busca eficiencia y ahorro de costos.
Datos clave
- Qué: Ferrari y BMW usan aluminio en lugar de cobre.
- Cuándo: Desde el año pasado y en nuevos modelos lanzados recientemente.
- Dónde: Producción de vehículos eléctricos y deportivos.
- Por qué: El aluminio es más ligero y económico que el cobre, ahorrando hasta un 20% en peso.
- Sector: Se espera que aproximadamente el 6% de la demanda anual de cobre se reemplace por aluminio para 2030.
Ambas marcas rescatan el potencial del aluminio, especialmente en vehículos eléctricos, donde cada gramo cuenta para aumentar la autonomía. Este cambio también se ve influenciado por el aumento de los precios del cobre, que alcanzó máximos históricos este año, incentivando a los fabricantes a explorar alternativas más rentables.
¿Qué beneficios ofrece el cambio al aluminio?
El uso de aluminio se traduce en una reducción del peso, lo que mejora la eficiencia energética y el rendimiento de los vehículos eléctricos. Por ejemplo, Ferrari ha comenzado a utilizar este material en sus deportivos híbridos como el 296, logrando una reducción de peso significativa en el cableado. Además, la economía resulta crítica en un mercado competitivo, especialmente en China, donde los márgenes de ganancia se han vuelto estrechos.
¿Quién más está siguiendo esta tendencia?
Stellantis, otro importante fabricante automotriz, también ha comenzado a reemplazar el cobre por aluminio. La consultora Zhuochuang estima que una parte considerable de componentes actualmente diseñados con cobre podría cambiarse a aluminio en diversas industrias, incluyendo la automotriz y electrodomésticos, para 2030. Otras empresas de vehículos eléctricos en China, como AVATR y XPeng, ya están implementando cables de aluminio en sus modelos.
El movimiento hacia el aluminio es una respuesta a la presión de costos y sostenibilidad. Aunque presenta desafíos como los aranceles y la cantidad de energía necesaria para su producción, su menor costo y las proyecciones de aumento de demanda sugieren un futuro prometedor para este material en la industria automotriz.
Con información de forbes.com.mx

