Tijuana, Baja California. - La ciudad de Tijuana enfrenta un ciclo de retos en su administración municipal, que se renueva cada 36 meses, complicando la ejecución de obras y programas necesarios. Este corto periodo puede verse aún más afectado por días de descanso, cortes de luz y las constantes licencias de funcionarios que buscan ascender en sus carreras.
El cambio frecuente de personal en posiciones clave impacta negativamente el avance en la agenda pública. La continua rotación genera periodos de adaptación, lo que paraliza proyectos ya planificados en una de las ciudades más pobladas de México. Así, aunque se inicia con entusiasmo y compromiso, el esfuerzo se diluye ante la inestabilidad.
La reflexión sobre esta situación evoca al mito griego de Sísifo, quien condenado a empujar una roca sin lograr culminar su tarea, se convierte en símbolo de esfuerzo fútil. Al igual que él, los funcionarios de Tijuana enfrentan el desafío de avanzar en una tarea que parece interminable, con proyectos que caen al fondo del acantilado administrativo con cada cambio.
Gustavo de la Fuente, director ejecutivo de Smart Border Coalition, resalta la importancia de la región binacional con San Diego, afirmando que Tijuana puede competir económica y demográficamente con diversas naciones. Sin embargo, el ciclo de administraciones fugaces limita su potencial y fortalecimiento, perpetuando el complejo de Sísifo de la ciudad.
El futuro administrativo de Tijuana depende de superar estas interrupciones. No obstante, el próximo cambio en la administración aún se visualiza como un obstáculo, dejando en el aire la pregunta sobre cómo lograr un desarrollo sostenible y a largo plazo en la ciudad.
Con información de elimparcial.com

