La historia de Virginia Verónica Arce y su padre destaca la rica tradición textil de México y su reconocimiento internacional. En un rincón de San Isidro Buen Suceso, Tlaxcala, la tradición del bordado náhuatl resurge con fuerza. Virginia Verónica Arce y su padre, Don Delfino Reyes, han mantenido vivas técnicas ancestrales que fusionan simbolismo cultural con moda contemporánea. Cada blusa, elaborada cuidadosamente, puede tardar hasta un mes en completarse. Después de años de lucha, las piezas textiles han alcanzado un valor de hasta 15 mil pesos y desfilan en prestigiosas pasarelas. En 2024, su talento brilló junto a la marca Carolina Herrera, propiciando un renacimiento del bordado tradicional en el escenario global. La historia de Virginia y Don Delfino plantea una reflexión importante: ¿valoramos lo suficiente a quienes preservan nuestra identidad cultural?
Temas:

