Saltillo, Coahuila. - Diana Cecilia Covarrubias ha dedicado 23 años a la danza de los matlachines, fusionando tradición y fé en su vida diaria. A través de esta práctica, ha logrado transmitir su legado cultural a sus tres hijas, quienes perciben en la danza una manifestación de sus raíces.
Diana es ama de casa y actualmente forma parte de la danza María Rosa Mística, donde recientemente asumió el papel de incensaria tlaxcalteca, un rol que simboliza gratitud y devoción. Desde pequeña, la danza ha sido un eje fundamental en su vida, una manera de honrar sus creencias y mantener vivas las tradiciones familiares.
Datos clave
- ¿Quién?: Diana Cecilia Covarrubias
- ¿Qué?: Dedicación a la danza de los matlachines
- ¿Dónde?: Saltillo, Coahuila
- ¿Cuándo?: Desde 1999
La danza ha sido un hilo conductor en la vida de Diana, que comenzó a participar en su infancia. Su primera experiencia fue en San José de los Cerritos, y a lo largo de los años ha formado parte de diferentes agrupaciones, consolidando su compromiso con la tradición. Para ella, danzar es una forma de agradecer a Dios y a la Virgen, viendo cada movimiento como un acto de oración y conexión espiritual.
¿Qué significa ser incensaria tlaxcalteca?
Ser incensaria tlaxcalteca es un rol significativo dentro de la danza que implica ofrecer respeto y gratitud mediante el incienso. Para Diana, el vestuario que utiliza, inspirado en el colibrí, representa un vínculo más profundo con lo divino y la comunicación de valores espirituales.
¿Cómo se siente al danzar junto a sus hijas?
Ver a sus hijas involucrarse en la danza aporta un sentido de orgullo inmenso. Diana valora cómo las tradiciones perduran en su familia, permitiéndoles compartir momentos especiales donde la fe y la cultura se entrelazan, fortaleciendo los lazos familiares a través de la danza.
La práctica de danzar no solo es un ejercicio físico, sino también un refugio en momentos difíciles. Diana explica cómo la danza transforma sentimientos negativos en felicidad, creando un espacio de sanación y conexión emocional.
Describiendo el proceso de aprendizaje, destaca que el tiempo necesario para aprender a danzar varía según cada persona; lo esencial es la disciplina y el deseo de participar en esta expresión llena de significado.
Diana Covarrubias sigue avanzando en su trayectoria como matlachina, llevando consigo no solo las tradiciones que la han moldeado, sino también un compromiso firme de transmitirlas a futuras generaciones dentro de su familia.
Con información de eltiempomx.com

