Tlaxcala, Tlax. - La controversia en torno a las bombas antigranizo en Tlaxcala resurge, poniendo nuevamente a los agricultores en el centro de un debate que se arrastra por años. José Isabel Juárez Torres, excoordinador estatal del Congreso Agrario Permanente, criticó que la legislación que prohíbe el uso de estos dispositivos carece de aplicación real y efectiva.
Juárez Torres destacó que existe normativa estatal para sancionar el uso de tecnologías que inhiban precipitaciones, pero a su juicio, esta no se está haciendo cumplir. Alertó que la omisión en la aplicación de la ley puede tener un impacto negativo en los cultivos, ya que la reducción de humedad afecta directamente el desarrollo agrícola.
“Es letra muerta”, señaló el exlíder campesino al afirmar que mientras los productores sufren las consecuencias por la falta de lluvias, las empresas que podrían estar utilizando estos sistemas no enfrentan las sanciones estipuladas en la legislación.
El exdirigente recordó que este reclamo no es reciente, ya que desde hace cuatro o cinco años se han presentado denuncias sobre el uso de bombas antigranizo, incluyendo acusaciones hacia una planta automotriz en Puebla. Recientemente, mencionó a la empresa Audi en este contexto, aunque aclaró que se trata de señalamientos que no han sido comprobados.
Los agricultores, quienes provienen de municipios como Huamantla, Ixtenco, Zitlaltépec y Cuapiaxtla, han expresado su frustración y han pedido a las autoridades estatales llevar a cabo investigaciones para determinar si efectivamente se están utilizando estos sistemas en la región.
Luis Antonio Ramírez Hernández, titular de la Secretaría de Gobierno, contrastó estas afirmaciones al declarar que los operativos en la zona no han podido corroborar el uso de cañones antigranizo. A pesar de ello, el conflicto entre las denuncias de los productores y la postura oficial deja al descubierto la inquietud sobre la disponibilidad de agua y sus implicaciones en el ciclo agrícola regional.
Con información de periodicoenfoque.com.mx

