Ciudad de México, CDMX. - La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha sido un motor de transformación personal y académica desde su historia moderna marcada en 1970. Aquella fecha representa no solo el inicio de un periodo revolucionario en la educación, sino también el primer contacto de una joven con su futuro en el Departamento de Periodismo y Comunicación.
Durante su paso por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, muchos de sus estudiantes encontraron en maestros como Henrique González Casanova figuras clave que impulsaron su desarrollo intelectual. Esta casa de estudios ha sido más que un lugar de obtención de títulos; se ha constituido como un hogar de preguntas y un espacio donde se visualiza un mundo más amplio.
A través de su evolución, la UNAM no solo ha brindado la oportunidad de aprender, sino que ha sembrado el compromiso de seguir cuestionando y explorando. La enseñanza de la libertad y la responsabilidad en la comunicación se ha vuelto fundamental, estimulando una curiosidad permanente en sus egresados.
En años recientes, la relevancia de la educación y el pensamiento crítico se ha vuelto más evidente, especialmente en el contexto de un México que enfrenta desafíos sociales y políticos. La comunidad universitaria continúa cultivando un entorno de reflexión y análisis, elementos clave para el desarrollo de una ciudadanía activa y crítica.
El legado que la UNAM deja en sus estudiantes es evidente, pues no solo se llevan conocimientos, sino también la esencia de un aprendizaje que no se detiene al salir del aula. Se espera que en el futuro, sigan surgiendo innovaciones educativas que fortalezcan su papel en la sociedad.
Con información de lajornadaestadodemexico.com

