Valencia, Comunidad Valenciana. - La identidad valenciana, su construcción y significado, sería objeto de análisis para el filósofo Michel Foucault si se encontrara en la ciudad durante las Fallas. En un artículo reciente, Eduardo Bravo plantea que Foucault no juzgaría el valor de las tradiciones, sino que cuestionaría cómo se han formado y a quiénes benefician.
Según Foucault, el discurso es fundamental en la construcción de la identidad. La narrativa histórica que rodea a la cultura valenciana incluye relatos y símbolos reconocibles, pero al mismo tiempo ignora otras voces, en especial aquellas de los barrios populares y las comunidades migrantes. La identidad se concibe así no como un hecho unificado, sino como un dispositivo que se define y redefine a través de disputas discursivas.
La relación entre poder y conocimiento también es relevante. Foucault indicaría que las instituciones, como la Acadèmia Valenciana de la Llengua, desempeñan un papel crucial en la validación de lo que se considera auténtico en el conocimiento cultural. Este control se extiende a cómo se perciben y se celebran las festividades locales, donde ciertos aspectos son destacados mientras que otros son desplazados o marginados.
"Las Fallas representan un mecanismo biopolítico que organiza la vida de la ciudad", sugiere Bravo. Durante este periodo, las diversas comisiones falleras actúan como agentes de control social que disciplinan a sus integrantes y regulan la vida pública. Así, el evento se transforma en una expresión de identidad colectiva que a la vez normaliza e incluye, pero también excluye a quienes no participan en el ritual.
Finalmente, Foucault instaría a reconocer las resistencias frente a una identidad valenciana oficial y monolítica. Identidades alternativas otras, como las de los movimientos sociales, están en constante lucha por ser visibilizadas, lo que sugiere que la identidad en Valencia es un campo de batalla en plena evolución.
Con información de levante-emv.com

