Veracruz, Veracruz. - Marlen Esmeralda Esquivel Ríos, una empresaria del sector de fertilizantes, fue liberada después de pasar cuatro años en prisión, acusada de un secuestro y asesinato que no cometió. Su caso expone las presuntas irregularidades en el uso de la prisión preventiva oficiosa como herramienta de abuso por parte de las autoridades judiciales en la entidad.
La historia comenzó con el robo de un tráiler de su negocio, hecho que llevó a Esquivel a buscar la unidad. Sin embargo, fue acusada de haber participado en el secuestro y asesinato de un hombre con antecedentes delictivos, siendo trasladada a tres diferentes prisiones sin el conocimiento de su familia. La Fiscalía no presentó pruebas contundentes en su contra, lo que llevó a los magistrados de la Tercera Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia de Veracruz a revocar una sentencia que había celebrado la Fiscalía.
La Fiscal del Estado, Aurelia Jiménez, quien tuvo un rol destacado en el pasado como presidenta del Tribunal Superior de Justicia, está en el ojo del huracán debido a su cercanía con el caso y su posible influencia en la detención de la empresaria. "Mi libertad tiembla, mi voz resiste. Soy inocente”, son las palabras con las que Esquivel inició su carta pidiendo justicia y denunciando el abuso de poder.
Actualmente, Marlen enfrenta la incertidumbre ante un posible amparo promovido por la Fiscalía que podría devolverla a prisión. Su caso destaca una preocupante tendencia en Veracruz, donde el uso de cárceles refleja un negocio impulsado por el gobierno estatal, en lugar de una solución para el sistema de justicia.
La liberación de Esquivel plantea serias dudas sobre la independencia de los jueces en Veracruz y el respeto al debido proceso, agravando la crisis de credibilidad en el sistema judicial veracruzano.
Con información de diariodechiapas.com

