San Cristóbal de las Casas, Chiapas. - A días del Día de Muertos, las comunidades indígenas de Chiapas instalan altares mayas como parte de una tradición que se remonta a generaciones. Este año, la celebración mantiene viva la cosmovisión de los pueblos originarios, simbolizando la conexión entre la madre tierra, el universo y el respeto a la vida y a la muerte.
En estos altares, la cruz de madera ocupa un lugar central, representando la unión entre el cielo y la tierra. Los adornos incluyen juncia, papel picado y flor de cempasúchil, elementos que en conjunto evocan el reencuentro con los seres queridos que han partido.
Los altares se componen de tres elementos esenciales: el sahumerio con incienso de copal, que permite que el humo eleve las oraciones; el pox sagrado, una bebida alcohólica que honra a los difuntos, y alimentos como maíz, frijol, cacao, así como tortillas de maíz hechas a mano. Estos componentes reflejan la herencia cultural y espiritual de los pueblos indígenas de la región.
La tradición de los altares mayas es una manifestación cultural que resalta la identidad de las comunidades en Chiapas. Con cada instalación, no solo se rinde homenaje a los muertos, sino que también se reafirma un vínculo profundo con la herencia ancestral.
Este año, se espera que las ceremonias de Todos Santos se celebren el 1 y 2 de noviembre, continuando con el legado de espiritualidad y conexión que caracteriza a estas prácticas.
Con información de quadratin.com.mx

