Las criptomonedas han ido en aumento en América Latina, aunque su uso no ha alcanzado niveles masivos. En el camino hacia su popularización, se han presentado varios escándalos relacionados con el uso indebido de estos activos digitales en la región.
Datos clave
- Cuándo: Entre 2022 y 2025.
- Dónde: Argentina, México, Chile, Colombia, Costa Rica, Brasil, República Dominicana.
- Qué: Investigaciones sobre lavado de dinero, fraude y crimen organizado.
- Quién: Organizaciones criminales como el Cártel de Sinaloa y el Tren de Aragua.
En Argentina, la criptomoneda $LIBRA se volvió noticia cuando el presidente Javier Milei promovió su uso en sus redes sociales. Esto llevó a una rápida compra masiva que disparó su precio, para luego colapsar al revelarse como una memecoin. Muchos inversores perdieron su dinero, mientras se investiga el caso por posibles irregularidades y vínculos políticos.
En México, las autoridades han detectado que cárteles utilizan criptomonedas para el lavado de dinero y la compra de insumos ilegales, especialmente en operaciones de narcotráfico. La Unidad de Inteligencia Financiera ha tomado medidas para bloquear cuentas ligadas a estas actividades ilícitas.
¿Cuáles son los casos más impactantes en Chile?
En Chile, se ha vinculado al Tren de Aragua con el uso de criptomonedas para ocultar el origen de fondos ilícitos. Las autoridades han solicitado el congelamiento de billeteras digitales relacionadas con esta organización, que ha estado operando a través de plataformas como Binance.
Las investigaciones han revelado que testaferros del grupo realizaban transferencias de criptomonedas y luego convertían esos activos en dinero fiduciario, complicando el rastreo de los fondos.
¿Cómo se maneja la situación en otros países?
En Colombia, la falta de regulación ha permitido que las criptomonedas sean utilizadas en el lavado de activos provenientes del narcotráfico y la minería ilegal. Las autoridades han desarticulado redes dedicadas al contrabando y han incautado plataformas de inversión fraudulentas que prometían altos rendimientos en criptomonedas.
Costa Rica también ha visto un aumento en el uso de criptomonedas por parte de delincuentes, especialmente en casos de secuestro. La Fiscalía ha denunciado el uso de bitcoins para pagar rescates, lo que resalta la gravedad de este fenómeno en la región.
Bruno, un caso reciente de fraude en República Dominicana, involucró a un ciudadano que captó más de $416,189 mediante plataformas de inversión falsas. Este escenario refleja un patrón creciente de estafas que amenazan el desarrollo de un mercado ético en el ámbito de las criptomonedas.
La atención de las autoridades es crucial para mitigar estos delitos y proteger a los consumidores. La regulación y supervisión se tornan necesarias para avanzar hacia un ecosistema de criptomonedas más seguro en América Latina.
Con información de elnuevodia.com

