Ciudad de México, CDMX. - Las enchiladas, un platillo destacado de la gastronomía mexicana, poseen su origen en las antiguas civilizaciones prehispánicas, incluyendo mayas, mexicas e incas. Cada región del país ha creado variaciones únicas basadas en el principio de tortillas rellenas y bañadas con salsas, resultando en al menos 100 tipos diferentes.
Según un informe de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, el término "enchilada" aparece en el Códice Florentino, donde se menciona la palabra náhuatl "chillapitzalli", refiriéndose a la torta con chile. Entre las variedades más reconocidas se encuentran las enmoladas de Oaxaca, las enchiladas queretanas, las potosinas y las placeras de Michoacán.
En Oaxaca, las enmoladas son preparadas con un amplio repertorio de moles como el negro y rojo. "En la ciudad de Oaxaca son tradicionales las enmoladas y prácticamente cualquier mole oaxaqueño puede utilizarse", explicó Mauricio Orlando Arias Carrera, director de la Facultad de Gastronomía de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca. A pesar de que se atribuye su origen a Puebla, la tradición oaxaqueña ha sido capaz de adoptar y enriquecer este platillo.
En Querétaro, las enchiladas destacan por su tortilla bañada en adobo de chile guajillo, mientras que las potosinas se caracterizan por su masa de maíz con chile rojo y su forma de quesadilla, siendo una mezcla distintiva de ingredientes locales. Las enchiladas placeras son otra versión, preparadas con tortillas fritas y salsa de Chile guajillo, cada una exhibiendo la riqueza de los productos de su región.
La diversidad de las enchiladas no solo ilustra la historia culinaria de México, sino también la capacidad del país para transformar ingredientes en expresiones culturales vibrantes y regionales.
Con información de eluniversal.com.mx

