Mónica Ceballos, ceramista de 52 años, abrió su taller Newen en la calle Vintter de Stefenelli, donde combina la producción de cerámica artesanal con clases para niños. Su historia es un testimonio de superación tras vencer el cáncer de mama en dos ocasiones.
Datos clave
- Quién: Mónica Ceballos, ceramista.
- Qué: Taller de cerámica Newen.
- Dónde: Calle Vintter, Stefenelli.
- Cuándo: Abierto desde diciembre del año pasado.
- Por qué: Un espacio de sanación y creatividad tras experiencias de vida difíciles.
Desde su taller, Mónica elabora piezas únicas que reflejan su viaje personal. Transmite su pasión por la cerámica a la comunidad, especialmente a los más jóvenes, a quienes enseña el arte de trabajar el barro. Este proceso no solo se ha convertido en una manera de crear, sino también en una herramienta de sanación para ella y sus alumnos.
Antes de dedicarse a la cerámica, Mónica trabajó en el sector frutal, pero encontró su verdadera vocación después de experimentar un momento transformador al probar el torno de alfarero. Este descubrimiento la motivó a fundar una escuela de cerámica en Allen, buscando compartir su pasión y lo aprendido.
¿Cómo ha influido el cáncer en su arte?
La experiencia del cáncer ha marcado su vida y su obra. Mónica sostiene que la enfermedad le enseñó a valorar cada momento y buscar un propósito más profundo en su trabajo. Ahora canaliza sus vivencias a través de esculturas que simbolizan conexiones familiares y la lucha personal. Por ejemplo, ha creado piezas que representan el vínculo con sus hijos y su búsqueda de significado tras la pérdida de su padre.
Mónica destaca que, tras la quimioterapia, tomó la decisión de mudarse a Roca en busca de mejores tratamientos y un entorno donde pudiera desarrollar su arte. Las instalaciones del Hospital de General Roca jugaron un papel crucial en su cuidado, lo que la llevó a elegir esta ciudad para comenzar una nueva etapa.
¿Qué representa su taller en la comunidad?
Newen se ha convertido en un espacio de encuentro y creatividad en Stefenelli. Mónica busca que su taller no solo sea un lugar de producción artística, sino un refugio donde los vecinos puedan encontrar un momento de conexión y aprendizaje. Su compromiso con la comunidad incluye enseñar a los niños, transmitiendo así la importancia del arte como una forma de expresión y autocuidado.
El camino de Mónica Ceballos es una celebración de la vida, el arte y la resiliencia. Ella se propone seguir contribuyendo a la comunidad y utilizando su taller como base para fomentar el talento local.
Con información de anroca.com.ar

