Ciudad de México, CDMX. - Cada 2 de octubre se conmemora el Día Internacional de la No Violencia, marcado por la profunda herida que dejó la represión del movimiento estudiantil en 1968 en Tlatelolco, donde la intervención armada resultó en un número indeterminado de muertos y heridos. Este año se cumplen 55 años de aquellos acontecimientos que cambiaron la relación entre el Estado y la ciudadanía.
La declaración de la ONU sobre la No Violencia busca inspirar a las personas a participar en el cambio social a través de la educación y el respeto a los derechos humanos. Así, la figura de Mahatma Gandhi, nacido un 2 de octubre, se convierte en un emblema para la promoción de la resistencia pacífica. Su legado resuena hoy en un contexto global donde la violencia se manifiesta en varios conflictos.
La represión del 68 no solo perpetuó un sistema político autoritario, sino que también puso en evidencia la necesidad de libertades democráticas en México. Las demandas de ese movimiento estudiantil fueron un parteaguas, impulsando la conversación sobre derechos humanos y la necesidad de una representación política más plural. A pesar de las décadas transcurridas, el reconocimiento de estas luchas continúa vigente.
Este 2 de octubre coincide con un escenario internacional marcado por crisis humanitarias. La relevancia de la no violencia se reafirma frente a conflictos como los de Ucrania y Gaza, donde los civiles son los más afectados. En este sentido, abogar por un enfoque pacífico implica buscar soluciones diplomáticas y el respeto al derecho internacional.
Gandhi y el movimiento estudiantil de 1968 nos confrontan con la necesidad de construir espacios de diálogo. La preservación de la memoria histórica se convierte, así, en un imperativo para fomentar una política que escuche y defienda la justicia.
Con información de lajornadamorelos.mx

