Doral, Florida. - La ciudad de Doral, con una población mayoritariamente latina, ha experimentado una disminución drástica en su actividad social y económica a consecuencia de las rígidas políticas migratorias del Gobierno de Donald Trump. Durante la reciente campaña electoral, la ciudad mostró un fuerte respaldo a Trump, pero hoy enfrenta una realidad desoladora en vísperas de las elecciones de medio término.
La residente Fabiola Sosa afirmó que "muchas personas temen salir, hasta uno mismo". Las calles, generalmente animadas, son ahora un eco vacío, donde los restaurantes luchan por atraer clientes. La economía local se ve golpeada, con negocios vacíos y precios en alza. Raúl Fernández, empresario local, señala que "somos un país que ha crecido de la inmigración. Ya están aquí, ayúdalos, no los botes".
Doral ha sido históricamente un enclave de inmigrantes, especialmente venezolanos, que han buscado refugio en la ciudad en la última década. Sin embargo, la creciente ofensiva migratoria ha creado un clima de terror. Adelys Ferro, del Venezuelan American Caucus, comentó tras una reciente protesta que la ciudad se ha vuelto un "pueblo fantasma". Ella reveló que las detenciones aleatorias continúan, incluso afectando a familias que viven en el temor constante de las redadas.
Entre 2016 y 2024, la población latina en Doral creció cerca del 35%, con aproximadamente 28,000 venezolanos. La intensa campaña de antiinmigración ha debilitado la popularidad del presidente Trump entre estos votantes, quienes expresan su preocupación por el futuro ante la inminente visita a las urnas en noviembre.
La situación en Doral refleja un cambio notable en el ambiente de una ciudad que, en el pasado, se caracterizaba por su vitalidad y cohesión comunitaria, ahora marcada por el desasosiego y la reducción de su actividad diaria.
Con información de 5septiembre.cu

