Santa Ana, Costa Rica. - Laura Ortiz García diseñó un juego educativo tras ver a su hijo, German, lidiar con las tablas de multiplicar. Lo que comenzó como una solución para su dificultad se ha convertido en un negocio que exporta juegos y promueve proyectos para la salud cerebral, beneficiando a cientos de familias.
Doce años después de la creación del juego, que inició en la mesa de su hogar, Laura ha logrado internacionalizar su emprendimiento. Al principio, elaboró solo 300 copias que vendió con éxito inmediato. “Aunque no gané nada en esa primera tirada, los juegos volaron”, dijo. El reconocimiento llegó cuando una maestra solicitó prestado el juego para ayudar a otros estudiantes en su aula.
La idea cobró impulso después de su aparición en televisión, lo que permitió aumentar la demanda. Laura no solo se enfocó en enseñar matemáticas; también ha desarrollado productos que fomentan la educación financiera, logrando captar la atención de instituciones bancarias en Costa Rica y más allá, incluyendo mercados como Perú y Panamá.
“Queremos que el estudio sea una experiencia divertida, no algo estresante”, añadió Laura, quien también ha orientado sus juegos hacia la prevención del alzhéimer y el aprendizaje en restaurantes, creando actividades para hacer más amena la espera de los clientes.
El legado del emprendimiento de Laura ha llevado a su hijo a estudiar mecánica de aviación, donde aplica las matemáticas aprendidas de manera innovadora. “Saber que he impactado no solo a mi hijo sino a muchas familias es la mayor satisfacción”, concluyó.
Con información de lateja.cr

