Ciudad de México, CDMX. - Expertos en psicopedagogía proponen que la educación y el hogar desarrollen criterios compartidos para abordar la atención de los niños en un entorno dominado por las pantallas. En un contexto donde los dispositivos tecnológicos son omnipresentes, se hace esencial establecer un diálogo entre ambos ámbitos para fomentar una atención eficaz.
Una escena habitual en muchos hogares ilustra estos desafíos: un niño intentando concentrarse en su tarea, distraído por notificaciones de su celular. La psicopedagoga Natalia Aída Papatolios sostiene que la clave no solo radica en cuánto puede atender un niño, sino en el tipo de atención que se está cultivando. "Aprender requiere atención activa, que va más allá de simplemente mirar", explicó.
La tecnología ha transformado la forma en que niños y adultos interactúan con el aprendizaje. Sin embargo, el docente y las familias enfrentan la incertidumbre respecto a la inteligencia artificial. Se plantean preguntas sobre su integración en el proceso educativo, pues si bien puede servir como herramienta, también puede propiciar prácticas deshonestas.
Para Papatolios, el reto no es evitar la tecnología, sino enseñar a utilizarla de manera crítica. "Hay que fomentar la capacidad de preguntar, dudar y contrastar ideas", afirmó. Esto implica que tanto la familia como la escuela deben trabajar juntas para establecer un ambiente en el que los niños puedan aprender a concentrarse en un mundo repleto de estímulos digitales.
Adicionalmente, se debe buscar un equilibrio entre el uso de tecnología y otras actividades que fomenten la interacción personal y la atención prolongada. Establecer momentos sin pantallas en la vida familiar es crucial para que los niños entiendan la importancia de interactuar en tiempo real.
La reflexión actual es clara: la educación debe adaptarse a los cambios en la vida cotidiana para que las pantallas no reemplacen experiencias humanas esenciales.
Con información de elterritorio.com.ar

