Madrid, España. - La psicopedagoga Nerea Rivero, asesora de la empresa juguetera VTech, sostiene que permitir que los hijos siempre ganen en juegos puede obstaculizar su desarrollo emocional. Rivero argumenta que esto les impide aprender a gestionar la frustración, una habilidad crucial para fomentar la autonomía en los niños.
La experta destaca que los pequeños se enfrentan a desafíos cotidianos que, aunque parezcan simples, pueden ser significativos. Situaciones como perder en un juego o no encontrar una pieza de un rompecabezas permiten a los niños experimentar sus emociones y aprender cómo manejarlas adecuadamente. “Cuando un adulto interviene constantemente para evitar que el niño se frustre, se le está enviando el mensaje de que necesita ayuda para superar las dificultades”, explicó.
Rivero enfatiza que no se trata de dejar a los niños solos ante cada reto, sino de ofrecerles el apoyo necesario para que desarrollen su capacidad de resolver problemas y tomar decisiones. “Es importante buscar un equilibrio entre ayudar y permitir el error, ya que el juego es una excelente oportunidad para que practiquen sin consecuencias graves”, agregó.
La psicopedagoga subraya que las experiencias de fracaso son educativas y que los padres no deben forzar situaciones de frustración, sino aprovechar las situaciones cotidianas que surgen en el día a día. Validar las emociones de un niño no significa retirar los límites establecidos. La clave está en adaptar los desafíos a la edad y capacidad emocional del niño.
El aprendizaje a través del juego facilita el desarrollo de habilidades como la flexibilidad, la regulación emocional y el esfuerzo. La experta concluye que es esencial valorar el proceso de aprendizaje y no solo el resultado final, fortaleciendo así la capacidad de los niños para afrontar la frustración de manera efectiva.
Con información de eldebate.com

