Teresea Gasca enfrentó tensiones políticas, protestas y desafíos en su rectorado, y presenta su evaluación final. En un movimiento que cierra una etapa marcada por polémicas y confrontaciones, Teresa García Casca, rectora de la Universidad Autónoma de Querétaro, concluye su mandato tras seis años al frente de la institución. Durante su gestión, enfrentó momentos de alta tensión con actores políticos y sociales, marcados por protestas, cambios regulatorios y crisis internas, reflejando la complejidad de liderar una de las instituciones educativas más grandes del estado. Desde sus primeros días en el cargo en 2017, García Casca tuvo que navegar por un clima de polarización y desencuentros con gobiernos locales y estatales. El distanciamiento con la administración de Francisco Domínguez Servién, en funciones hasta 2018, fue solo el inicio de una serie de desafíos políticos que incluyeron desacuerdos sobre la Ley de Aguas del estado y la gestión del agua en la región. La universitaria cuestionó públicamente la norma, argumentando que favorecía la privatización, y participó en movilizaciones contra la medida, incluyendo una marcha en 2022 que fue reprimida en la entrada a las instalaciones universitarias. La relación con las autoridades se volvió más tensa en años posteriores, especialmente bajo la administración de Mauricio Kuri, quien asumió en 2021. García Casca destacó que la universidad siempre ha sido un espacio crítico, lo que generó incomodidad en ciertos sectores políticos y administrativos. La pandemia por COVID-19 también fue un reto mayúsculo, forzando a reinventar los métodos de enseñanza por medio del confinamiento y las clases virtuales. Uno de los momentos más relevantes de su rectorado fue el movimiento feminista contra la violencia de género en 2022. La comunidad estudiantil movilizó un paro sin precedentes, logrando visibilizar y discutir públicamente una problemática que afecta a jóvenes y adultos. La rectora afirmó que los resultados fueron positivos
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