Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. - La familia Sánchez Gutiérrez ha convertido su hogar en un aula donde 44 personas aprenden a leer y escribir, gracias al programa "Chiapas Puede". Este esfuerzo se ha gestado en un ambiente de solidaridad y compromiso, transformando el comedor de su casa en un lugar de oportunidades educativas.
Datos clave
- Quién: Familia Sánchez Gutiérrez
- Qué: Iniciativa de alfabetización comunitaria
- Dónde: Tuxtla Gutiérrez, Chiapas
- Cuándo: Desde el inicio del programa “Chiapas Puede”
- Cuántos: 44 personas beneficiadas
Motivados por el énfasis del gobernador Eduardo Ramírez Aguilar en el valor de la educación, han decidido hacer de su hogar un espacio de enseñanza. Esta acción refleja un entendimiento profundo de que la alfabetización va más allá del aprendizaje de habilidades básicas. Para ellos, educar es un acto que revaloriza a las personas y les permite recuperar su autonomía.
María Asunción Gutiérrez, una de las maestras del programa, ha encontrado en esta labor una forma de honrar el legado de su padre, quien dedicó su vida al servicio comunitario. Ella afirma que ver a sus alumnos descubrir nuevas oportunidades y superarse es una experiencia gratificante.
¿Qué significa para la comunidad esta iniciativa?
Esta iniciativa tiene un impacto significativo en la comunidad, ya que la educación no solo empodera a los individuos, sino que promueve el bienestar colectivo. Los miembros de la familia Sánchez Gutiérrez han recibido apoyo mutuo en sus tareas educativas, lo que ha servido para fortalecer la unión familiar y la comunidad en general.
La experiencia también ha sido transformadora para Paloma Carolina, estudiante de Medicina, quien resalta que enseñar ha cambiado su percepción del servicio. "Es gratificante aprender tanto de mis alumnos", señala, reflejando cómo este compromiso ha incrementado su deseo de contribuir a la sociedad.
¿Cómo se puede replicar este modelo?
El éxito de este modelo de enseñanza informal invita a otras familias y comunidades a considerar la posibilidad de abrir sus hogares para ofrecer clases. La combinación de recursos compartidos y un deseo genuino de ayudar puede tener efectos positivos en la educación de muchos en situaciones similares.
Con el crecimiento de este programa, la familia Sánchez Gutiérrez continúa fomentando cambios en su comunidad. La idea de que cada hogar puede ser un centro educativo abre nuevas posibilidades sobre cómo se puede abordar la alfabetización en Chiapas. Este esfuerzo puede servir de inspiración para otras familias a involucrarse en acciones que beneficien a sus vecinos.
Con información de diariodechiapas.com

