Las remesas se han convertido en un pilar crucial de la economía mexicana, y el objetivo es transformarlas en un motor de inclusión financiera. En un e-binar organizado por Mastercard, se discutió cómo estos flujos de dinero pueden ir más allá del apoyo familiar y contribuir al desarrollo económico de millones de mexicanos.
Datos clave
- México es el segundo receptor mundial de remesas, después de India.
- En 2024, el país alcanzó 64,746 millones de dólares en remesas.
- Se observó una disminución del 4.6% en su captación en el último año.
Expertos del sector financiero destacaron la necesidad de cambiar la percepción sobre las remesas, que actualmente son vistas principalmente como ingresos familiares. Jorge Alfaro, vicepresidente senior de Instituciones Financieras de Mastercard México, enfatizó que la infraestructura digital ya está presente, pero el gran reto es generar la confianza necesaria para que los beneficiarios mantengan su dinero en el sistema digital y no lo retiren en efectivo. Esta confianza es fundamental para lograr un cambio significativo hacia la inclusión financiera.
Las tendencias actuales indican que la digitalización será clave para fortalecer el sector. El 98.8% de las remesas se envían mediante transferencias electrónicas, lo que resalta la evolución en la manera en que se realizan estos envíos. Sin embargo, los participantes del e-binar también señalaron que la educación financiera seguirá siendo un aspecto crucial a abordar. Para 2030, el objetivo es que parte de las remesas se convierta en ahorro e inversión, beneficiando así a las familias a largo plazo.
¿Qué significa para México la transformación de las remesas?
La conversión de remesas en herramientas de desarrollo económico implica cambios significativos en la vida de las familias mexicanas. Con un enfoque en la inclusión financiera, se espera que más personas tengan acceso a servicios digitales que antes no estaban disponibles. Ejemplos de otros países como Brasil y China han mostrado que los gobiernos pueden jugar un rol clave en esta transformación, facilitando condiciones que permitan el acceso a servicios financieros.
¿A quién afecta esta transformación?
La propuesta de transformar las remesas no solo impacta a las familias que las reciben, sino también a pequeños productores y emprendedores que podrían beneficiarse de una mayor disponibilidad de financiamiento. La colaboración entre el sector financiero, las fintech y el Estado se vuelve indispensable para lograr estos cambios.
En definitiva, el futuro de las remesas en México se presenta como una oportunidad para generar desarrollo y mejorar la calidad de vida de millones de personas. La conversación sobre este tema continúa, y se espera que se generen más iniciativas y colaboraciones para cumplir los objetivos planteados hacia 2030.
Con información de excelsior.com.mx

