Ernesto Ruffo, exgobernador de Baja California, se encuentra actualmente en prisión en el Altiplano por presuntos delitos relacionados con el huachicol. Este caso ha sido tomado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo como un elemento clave en su estrategia de comunicación para desviar la atención de las críticas hacia su administración.
Datos clave
- Quién: Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta de México.
- Qué: Estrategia de comunicación en el caso de Ernesto Ruffo.
- Dónde: Altiplano, estado de México.
- Cuándo: A partir de su arresto en los últimos meses.
- Contexto: Ruffo fue el primer político de oposición en ganar una gobernatura en 1989.
La atención mediática sobre Ruffo está siendo utilizada por la presidenta como parte de una táctica política. A través de sus declaraciones diarias, busca reafirmar que la alusión a la corrupción no solo implica a su partido, el Movimiento Regeneración Nacional (Morena), sino que extiende la responsabilidad a otros políticos. De este modo, intenta equilibrar la narrativa en un contexto donde su gobierno se enfrenta a acusaciones de corrupción en relación con el negocio del huachicol.
¿Qué busca lograr Sheinbaum con esta estrategia?
Claudia Sheinbaum pretende posicionar el caso Ruffo dentro de una agenda mediática más amplia que sugiera que todos los partidos políticos tienen vínculos con actividades ilícitas. Esta narrativa busca diluir las críticas hacia su gobierno al mostrar que las respuestas a la corrupción no son exclusivas de un solo grupo político.
Este enfoque permite a la presidenta reforzar su imagen, intentando desviar la atención sobre las dificultades que ha enfrentado en la administración de su partido. La figura histórica de Ruffo, quien fue un referente del Partido Acción Nacional (PAN), hace que su caso sea particularmente significativo en este contexto. La manipulación de su arresto permite a Sheinbaum distanciar su imagen de las acusaciones que rodean a su administración.
El caso de Ernesto Ruffo es ahora un arma dentro de la estrategia comunicativa de la presidenta, que continuará mencionándolo mientras ella y sus asesores determinen que su imagen se beneficia de esta narrativa.
Con información de elimparcial.com

