Montreal, Quebec. - En el Cementerio de los Álamos Temblorosos descansa Joscelyn Gordon Whitehead, cuya lápida, inscrita con "Falsamente acusado. Nunca más", destaca su tragedia silenciosa, más de setenta años después de su muerte en 1954. Whitehead, marcado por la errónea creencia de que fue responsable de la muerte del famoso mago Harry Houdini, vivió en el ostracismo debido a una acusación infundada.
El 22 de octubre de 1926, Whitehead, junto con dos estudiantes, se encontró con Houdini en Montreal. Durante la visita, le propinó un golpe en el abdomen, lo que se interpretó como la causa de una apendicitis que llevó a la muerte del ilusionista el 31 de octubre de ese año. A pesar de que su salud se deterioró por una infección severa, la narrativa popular convirtió a Whitehead en un proscrito.
Una investigación reciente reveló que Houdini no falleció por el incidente, sino por una obstrucción intestinal derivada de un chop suey que comió días antes. A lo largo de su vida, Houdini desafió lo imposible, pero el destino lo llevó a ser vencido por un plato de comida. Mientras él dejó una huella imborrable, Whitehead, el hombre erróneamente señalado, sufrió consecuencias devastadoras.
Después de vivir alejado de la sociedad, Joscelyn Whitehead murió de desnutrición, dejando un legado de injusticia. Actualmente, la doctora Larrian Gillespie ha tomado la iniciativa de restaurar su nombre, publicando un libro sobre su vida y colocando la lápida que reconoce su inocencia. Este esfuerzo, aunque tardío, busca reparar una historia que perduró sin defenderlo.
Con información de quadratin.com.mx

