Líbano. - A pesar de la adopción de la Ley No. 205 en 2020, que criminaliza el acoso sexual, el sistema laboral en Líbano deja a las trabajadoras migrantes desprotegidas. Este vacío legal afecta a miles de mujeres que realizan tareas esenciales en los hogares libaneses y que enfrentan condiciones laborales abusivas y de explotación.
En 2024, más de 250,000 trabajadoras migrantes, en su mayoría de Filipinas, Sri Lanka y varios países africanos, brindan servicios de limpieza, cuidado de niños y ancianos. Sin embargo, una investigación reveló que el 68% de estas mujeres experimentó algún tipo de acoso sexual en sus lugares de trabajo. Las denuncias incluyen desde comentarios inapropiados hasta agresiones sexuales.
La ley, aunque significativa, no extiende protección a estas trabajadoras, quienes operan bajo el sistema de kafala, que condiciona su estatus migratorio a la aprobación de sus empleadores. Esta situación ha surgido en un contexto de crisis económica desde 2019, empeorando la vulnerabilidad de las trabajadoras migrantes al no contar con regulaciones efectivas que garanticen su seguridad y derechos laborales.
La discrepancia en el trato hacia los migrantes en Líbano es alarmante, especialmente considerando que el país tiene una larga historia de desplazamiento y migración. A lo largo de los años, la diáspora libanesa ha demostrado una notable capacidad para adaptarse y prosperar en diversas naciones; sin embargo, la falta de empatía hacia quienes llegan en busca de trabajo resalta una contradicción amarga.
Mientras el país enfrenta un colapso económico, la sociedad libanesa depende en gran medida de la mano de obra migrante, lo que genera un dilema sobre la justicia y el tratamiento hacia estas trabajadoras que sostienen muchas familias y hogares en el país.
Con información de ng.headtopics.com

