Morelia, Michoacán. - En 2026, Michoacán conmemora tres décadas de luchas políticas caracterizadas por el enfrentamiento entre grupos y la traición interna. Desde la renuncia de Cuauhtémoc Cárdenas y la aparición del Frente Democrático Nacional en 1986, la política estatal ha estado marcada por el canibalismo interpartidista.
A pesar de los intentos de la izquierda por consolidarse, como es el caso de Cristóbal Arias en 1992 y 1995, ambos fracasos se debieron a la resistencia de líderes locales y las traiciones que se gestaban entre los mismos grupos. En 1995, Víctor Tinoco llegó al poder a pesar del rechazo de los intereses locales, y su gobierno marcó un momento atípico al contar con un equipo cercano al Gobierno de la Ciudad de México.
El cambio de milenio trajo consigo la llegada de Leonel Godoy como gobernador, seleccionado por Cuauhtémoc Cárdenas, lo que generó divisiones internas entre los partidarios de Arias y los cuauhtemistas. Esta lucha por el poder fue seguida de un periodo de crisis en el PRD, que perdió su gobierno en 2012 tras los conflictos y divisiones internas que socavaron su fortaleza.
Hacia 2015, Silvano Aureoles buscó revitalizar al PRD con alianzas estratégicas, pero esto resultó en un éxodo hacia Morena, especialmente entre sus bases más jóvenes. El efecto de esas decisiones políticas aún repercute en la actualidad, a medida que el escenario político de Michoacán se reconfigura con la creciente influencia del crimen organizado.
La política michoacana se encuentra en un proceso de reagrupación y redefinición, a medida que la oposición busca consolidarse ante el avance de nuevos actores políticos. La tensión continúa y el futuro está marcado por la incertidumbre y la competencia interna.
Con información de quadratin.com.mx

