La dependencia de baterías chinas expone la vulnerabilidad de EE.UU. en IA y defensa. Norte de Virginia. – En el corazón de la pujante industria de inteligencia artificial de Estados Unidos, centros de datos masivos y sin ventanas, ubicados en el Data Center Alley de Virginia, enfrentan una dependencia crítica de China, su principal rival geopolítico, para la obtención de baterías de iones de litio. Estas instalaciones, que consumen la electricidad equivalente a ciudades pequeñas, requieren un suministro constante de energía para evitar interrupciones que podrían corromper datos sensibles de IA. La tecnología de almacenamiento de energía se ha convertido en un cuello de botella, ya que China domina casi todos los aspectos de la cadena de producción de baterías. El Pentágono también señala la urgencia de esta dependencia, ya que la modernización de las fuerzas armadas para la guerra futura, con drones, láseres y otras armas avanzadas, demandará millones de baterías. Un informe de Govini revela que los militares estadounidenses dependen de China para aproximadamente 6.000 componentes individuales de baterías en sus programas de armamento. La administración Trump, inicialmente reacia a subvencionar tecnologías de energía limpia, ha reconocido ahora la importancia estratégica de las baterías para la inteligencia artificial y la defensa nacional. Se están explorando inversiones y políticas para impulsar una industria nacional de baterías independiente de China. A pesar de los esfuerzos por fomentar la producción nacional, los expertos advierten que construir una industria de baterías autosuficiente será un desafío monumental. China lidera la fabricación de baterías de fosfato de hierro y litio (LFP), acaparando el 99% de la producción mundial de celdas LFP y más del 90% de los componentes clave en 2024. La dependencia de China en este sector estratégico se compara con la dependencia de Europa del gas natural ruso, subrayando el riesgo inherente de depender de un solo pro
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