Ciudad de México, CDMX. - Pemex ha fijado el precio de la gasolina regular en 21.68 pesos por litro, mientras que el costo de importación se sitúa en 25.60 pesos, aumentando la presión sobre sus finanzas. Esta estrategia busca contener la inflación, pero traslada parte del costo a la empresa, que reporta ingresos en disminución.
La diferencia de 3.92 pesos por litro en gasolina regular se traduce en un costo financiero significativo para Pemex. En el caso del diésel, el precio de venta de la petrolera es de 25.24 pesos, en contraste con los 29.66 pesos que manejan los importadores, marcando una brecha de 4.42 pesos. Asimismo, la gasolina premium se ofrece a 25.90 pesos, frente a los 27.42 pesos de sus competidores.
Alejandro Montufar, CEO de PetroIntelligence, advirtió que “Pemex está ganando menos. Está sacrificando ese ingreso para poder contener la inflación.” Este escenario agrava la situación financiera de la petrolera, que ya enfrenta obligaciones con proveedores y requerimientos de inversión en el sector gasolinero.
Aunque el mecanismo implementado por el gobierno permite mitigar el efecto inmediato de los precios internacionales, sus repercusiones en la salud financiera de Pemex no pueden ser ignoradas. La situación se vuelve insostenible a medida que se alargan las dificultades económicas para la empresa, que continúa debilitándose.
Mientras tanto, los importadores enfrentan sus propias complicaciones, ya que deben asumir costos logísticos y de transporte sin poder igualar los precios de Pemex y, a su vez, cumplir con las restricciones del pacto voluntario, que establece un límite de 24 pesos por litro para la gasolina regular.
Con información de expansion.mx

