La presidenta municipal, Abelina López Rodríguez, lidera la ceremonia que evidencia la coordinación interinstitucional para promover la paz en el municipio El pasado 16 de diciembre, en la base aérea militar de Acapulco, se llevó a cabo una ceremonia oficial de destrucción de armas y municiones decomisadas, evidenciando los esfuerzos multisectoriales por mejorar la seguridad en la región. La alcaldesa Abelina López Rodríguez asistió al acto, donde se destruyeron 210 armas de fuego —108 cortas y 102 largas— junto con más de 14 mil cartuchos de diversos calibres, en presencia de altos mandos militares y autoridades civiles. Este tipo de acciones representan una estrategia clave en la lucha contra la delincuencia y forman parte de un protocolo legal establecido en la legislación mexicana, que garantiza que el armamento confiscado sea destruido cuando corresponde. La destrucción de estas armas, que estaban vinculadas a investigaciones en curso, busca impedir su reutilización o reaparecimiento en círculos delictivos. Antes de su eliminación, todo el material pasó rigurosos procesos de inspección y control. La relevancia de estos procedimientos va más allá del simple acto tecnológico; refleja un compromiso social y gubernamental con la protección de la ciudadanía y la construcción de entornos más seguros. La participación conjunta de las Fuerzas Armadas, las policías y los gobiernos locales y federales refuerza la confianza en las instituciones y en la voluntad de reducir factores de riesgo que afectan a comunidades vulnerables en Acapulco. Históricamente, la presencia de armas ilegales en el estado de Guerrero ha sido un desafío persistente, ligado a fenómenos delictivos complejos. La coordinación eficiente y la rendición de cuentas en la destrucción de armamento son pasos fundamentales para desmantelar estas redes, promoviendo un ambiente en el que la paz pueda consolidarse mediante acciones concretas y transparentes. El acto reafirma el compromiso del gobierno local y
