José Damián Ortiz de Castro, originario de Coatepec, aportó la finalización de los campanarios de la catedral capitalina, consolidando su legado en la historia arquitectónica del país. La conclusión de las torres de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México se atribuye a una obra clave del arquitecto veracruzano José Damián Ortiz de Castro, quien fue responsable del diseño de los campanarios en 1786, casi dos siglos después del inicio de la construcción del emblemático templo. Ortiz de Castro, nacido en San Jerónimo, Coatepec, en 1750, y fallecido en 1793 en Tacubaya, dejó un importante legado en la arquitectura colonial de México. Su trabajo en la catedral capitalina no solo le valió el título de maestro mayor, sino que también marcó un hito en la historia del arte sacro en la región. Antes de esta contribución, el arquitecto participó en proyectos como la ampliación de la Casa de Moneda en 1772 y la reedificación de la catedral de Tulancingo, Hidalgo, donde su propuesta fue la única ejecutada y dirigida en sus inicios. Este destacado profesional provenía de una familia vinculada a la construcción y la ingeniería, con formación gremial y académica. Su familia, integrada por agrimensores y constructores, logró obtener diversos títulos en matemáticas y arquitectura en la entonces Real Academia de San Carlos, fortaleciendo así su prestigio y conocimiento técnico. Para contextualizar, la participación de Ortiz de Castro en estos proyectos refleja la importancia de las redes familiares y académicas en la formación de los arquitectos del siglo XVIII en México. Además, su legado fomenta la comprensión del desarrollo de las obras coloniales y el impacto de estos arquitectos en el patrimonio cultural del país. La historia de Ortiz de Castro destaca la influencia de talentos regionales en grandes obras nacionales, consolidando su posición como uno de los principales arquitectos de su época y reforzando la riqueza arquitectónica de México.
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