La fuerza del partido en varias regiones de México se ha visto reducida en las últimas mediciones, poniendo en duda su capacidad de mantener el control electoral en próximas contiendas. A medida que se acercan los comicios de 2027, en los que se renovarán 17 gubernaturas, las tendencias muestran que Morena, el partido fundado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, está enfrentando desafíos para consolidar su dominio territorial. En varias entidades clave, las encuestas reflejan una tendencia a la pérdida de apoyo popular, poniendo en duda su consolidación electoral futura. En Baja California Sur, gobernada por el morenista Víctor Manuel Castro Cosío, las preferencias electorales han mostrado una disminución significativa. Datos recientes indican que la ventaja de Morena sobre el PAN se ha reducido a solo unos puntos porcentuales, lo que en situaciones anteriores parecía improbable dada la inclinación histórica hacia el partido en el poder. La tendencia en esta entidad refleja un desgaste que podría complicar la continuidad del oficialismo en los próximos años. Por su parte, en Campeche, la figura de la gobernadora Layda Sansores ha enfrentado cuestionamientos en medio de un contexto de caída en las preferencias del voto en favor de otras fuerzas políticas, en especial Movimiento Ciudadano, que continúa acercándose en las encuestas. La carrera por la gubernatura en este estado se vuelve cada vez más competida, y el escenario resulta alejado del dominio que Morena había demostrado en años anteriores. Michoacán se presenta como otro ejemplo de deterioro del apoyo a la estrategia oficialista, después del asesinato del alcalde de Uruapan, que generó malestar y descontento hacia el partido. Las encuestas indican un descenso progresivo en las preferencias electorales, lo que sugiere que el control que durante años parecía asegurado puede estar en amenaza. La pérdida de confianza en ciertos líderes y las crisis internas están afectando la percepción pública del part
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