La conmemoración del natalicio del exgobernador priista generó rechazo en redes y llevó a cambios en el gobierno estatal, evidenciando tensiones internas en Morena. El pasado domingo, en Guerrero, se llevó a cabo un acto oficial en donde se conmemoró el 117 aniversario del natalicio de Rubén Figueroa Figueroa, un exgobernador priista cuyo legado es objeto de fuertes críticas debido a su historia durante la Guerra Sucia, época marcada por graves violaciones a los derechos humanos. La ceremonia generó rechazo en amplios sectores, especialmente en redes sociales, debido a que la familia Figueroa mantiene una influencia significativa en el estado y fue honrada por autoridades encabezadas por Evelyn Salgado, gobernadora de Morena. Este respaldo generó indignación y llevó a la gobernadora a despedir a una funcionaria de la Secretaría de Cultura. Analistas políticos sugieren que en esta escena se reflejan tensiones internas en Morena, donde grupos no alineados con el grupo saldista, ligado a los Salgado y al PRI, parecen disputar influencias. Fuentes cercanas a la dirigencia nacional indican que las relaciones entre los Salgado y figuras del PRI, como el exsenador Manuel Añorve, estarían enfocadas en consolidar alianzas estratégicas, incluso de cara a las elecciones de 2027. La presencia de antiguos aliados del PRI en eventos gubernamentales y las recientes reuniones públicas parecen responder a una estrategia de negociación, en medio de un panorama político cada vez más competitivo. El contexto político en Guerrero evidencia la lucha por el control y las alianzas internas que definen la dirección futura del estado. La historia del clan Figueroa en actividades económicas y su respaldo tradicional al PRI reflejan cómo las dinámicas de poder en la región se mantienen complejas y en constante cambio. La tensión al interior de Morena, marcada por estas relaciones, plantea nuevos escenarios para la política local, donde la confrontación entre facciones puede definir el rumbo el
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