Cambios y avances en sedes en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey presentan opiniones divididas, destacando preocupaciones sobre su preparación para el evento. México se prepara por tercera ocasión para organizar una Copa del Mundo, un evento que repercute en la infraestructura y movilidad de varias regiones del país. La capital, Guadalajara y Nuevo León son las sedes elegidas para albergar los partidos, pero aún persisten inquietudes sobre el grado de avance en los preparativos. Recientes encuestas reflejan que más de un tercio de los mexicanos consideran que las obras y adecuaciones en estos lugares se encuentran en un estado regular o inseguro, con una minoría que percibe que están completamente listas. La Ciudad de México está realizando mejoras importantes en su infraestructura, incluyendo la remodelación del estadio y la modernización de vías de acceso, mientras que en Jalisco se trabaja en optimizar el transporte y las instalaciones deportivas para recibir a los visitantes. La percepción pública muestra una combinación de esperanza y preocupación ante los preparativos, lo que subraya la importancia de un avance visible y organizado en los próximos meses para garantizar un evento exitoso y seguro para todos.
