Una madre hidalguense que enfrentó la pérdida de sus hijas por violencia vicaria ahora brinda apoyo y orientación a otras víctimas de este tipo de maltrato familiar. La violencia vicaria, un tipo de agresión que afecta física y emocionalmente a las mujeres a través de sus hijos, continúa siendo un desafío en varias regiones del país, incluido Hidalgo. En este contexto, una mujer que vivió la separación forzada de sus hijas debido a esta modalidad de violencia ahora dedica su tiempo a apoyar a otras víctimas. Tras experimentar el sufrimiento de la separación de sus hijas, una madre hidalguense encontró en la participación en organizaciones como Ley Sabina un espacio para recuperarse y empoderarse. Su historia refleja cómo la violencia vicaria puede iniciarse incluso desde el noviazgo, con comentarios y actitudes que, con el tiempo, se convierten en acciones dañinas y manipuladoras. La problemática se agrava cuando los agresores utilizan los procesos legales para limitar las convivencias y manipular a los menores, generando un ciclo de hostigamiento y daño psicológico. La víctima en cuestión logró reponerse tras acudir a redes de apoyo psicológico y profesional, entendiendo que, en estos casos, fortalecer la red social y buscar ayuda especializada son pasos clave para salir adelante y proteger a las niñas. En su labor de sensibilización, enfatiza la importancia de reconocer las señales de violencia vicaria y no normalizar comportamientos que, aunque puedan parecer frecuentes, representan formas silenciosas y peligrosas de agresión. La organización Ley Sabina, que ella misma apoya, busca brindar acompañamiento psicológico y fortalecer a las madres en su lucha por sus derechos y por la protección de sus hijos, además de promover la denuncia temprana de estos casos. Aunque en Hidalgo los registros aún son limitados, las autoridades y las organizaciones civiles avanzan en el reconocimiento y atención de la violencia vicaria, aunque aún queda mucho camino por recorrer para
