La necesidad de fortalecer programas de prevención y activar la empatía social en momentos críticos para reducir las alarmantes cifras de suicidio. En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, celebrado cada 10 de septiembre, se enfatizó la importancia de incrementar esfuerzos para abordar esta problemática que afecta a diferentes segmentos sociales en Hidalgo y en todo México. Las estadísticas muestran que más de 8 mil personas pierden la vida anualmente por causas relacionadas con el suicidio, siendo una de las principales causas de mortalidad en jóvenes entre 15 y 29 años. Los datos reflejan un incremento preocupante en las tasas de suicidio en adolescentes y adultos jóvenes en la región, en un contexto donde la salud mental ha sido relegada en muchas ocasiones al ámbito privado, a pesar de su impacto en la vida social y familiar. La problemática se vincula a padecimientos como la depresión, ansiedad y maltrato, que muchas veces pasan desapercibidos o no reciben atención temprana. Este escenario ha llevado a expertos y sectores sociales a hacer un llamado a la acción, instando a los legisladores y autoridades a incluir la salud mental como prioridad en las políticas públicas. Es fundamental fortalecer los recursos destinados a programas de prevención, impulsar iniciativas educativas en escuelas y promover líneas de atención disponibles las 24 horas, que brinden apoyo inmediato. Además, el fomento a la empatía y la cultura del diálogo en la comunidad puede marcar la diferencia a nivel individual y colectivo. Para reducir las cifras y salvar vidas, se recomienda fomentar una cultura de atención y escucha activa. La creación de redes de apoyo y la sensibilización social permiten identificar signos de riesgo y brindar ayuda en momentos críticos. La responsabilidad de todos es convertir el Día Mundial de la Prevención en un compromiso tangible con la vida, priorizando la salud mental y el bienestar social en Hidalgo y en todo el país.
