La más reciente prueba del arma intercontinental busca verificar su fiabilidad ante un escenario global de tensión militar con Rusia y otros países. En un ejercicio de rutina que refuerza la postura de Estados Unidos en materia de defensa estratégica, el país llevó a cabo una prueba del misil balístico intercontinental Minuteman III desde la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg en California. La misión se realizó la madrugada del 5 de noviembre de 2025 y tuvo como objetivo evaluar la funcionalidad del sistema sin activar una carga nuclear, garantizando así el cumplimiento de las regulaciones internacionales sobre armas nucleares. El misil, que puede portar una ojiva nuclear pero en esta ocasión viajó sin ella, fue lanzado desde un avión Boeing E-6 Mercury y recorrió aproximadamente 6,700 kilómetros hasta llegar a un sitio de pruebas en el atolón Kwajalein, en las Islas Marshall en Oceanía. La operación contó con la supervisión del 625° Escuadrón de Operaciones Estratégicas y se centró en comprobar la precisión, preparación y fiabilidad del sistema, elementos imprescindibles para la defensa nacional estadounidense. Este tipo de pruebas revisten especial relevancia en el contexto de la competencia militar global, particularmente ante las recientes acciones de Rusia con armas de propulsión nuclear. El Kremlin ha afirmado que estos ensayos corresponden a avances tecnológicos y no constituyen pruebas nucleares, subrayando que la modernización de su arsenal también continúa en paralelo. La Administración estadounidense enfatizó el compromiso con la disuasión, reafirmando la vigencia de su estrategia basada en la fuerza para garantizar la paz internacional.
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