Nizanda, Oaxaca. – Un trágico descarrilamiento del Tren Interoceánico ocurrido el domingo 28 de diciembre de 2025, cobró la vida de al menos 13 personas y dejó 98 heridos, 36 de ellos aún hospitalizados con estado de salud grave. El accidente, que transportaba a 250 pasajeros, ha puesto en relieve graves irregularidades detectadas en la obra y ha generado un debate sobre la antigüedad de los vagones utilizados. La segunda locomotora del convoy se salió de la vía, provocando que el resto de los vagones también se descarrilaran. Uno de los vagones cayó por un barranco de 6.5 metros de profundidad, mientras que otro quedó peligrosamente inclinado. El periodista Mario Maldonado señala la responsabilidad del titular de la Secretaría de Marina (Semar), almirante Raymundo Morales Ángeles, quien dirigió el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT) entre 2020 y septiembre de 2024, período clave en las decisiones estructurales del proyecto. La doble función de Morales Ángeles, de constructor y ahora supervisor, es vista como un conflicto de origen. También se menciona la participación honorífica de Gonzalo López Beltrán, hijo del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, en la supervisión de la obra. Sus tareas incluían el seguimiento del avance de la construcción, el tendido de vías y la edificación de un rompeolas en Salina Cruz, Oaxaca. Investigaciones de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), citadas por Eme Equis, revelan presuntas irregularidades millonarias en la rehabilitación de la Línea Z del ferrocarril, con un posible daño al erario superior a los 33.5 millones de pesos. Estas anomalías incluyen obras fantasma, anticipos no ejecutados, sobreprecios en rieles, personal inexistente y contratos inflados. Alejandro Domínguez, articulista de Milenio, sugiere la existencia de "huachicol ferroviario", indicando que el consorcio constructor, Grupo Ferrocarrilero del Sureste, podría estar utilizando material defectuoso o de baja calidad, provenie
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