Empresario cercano a los hijos del expresidente López Obrador enfrenta investigaciones por tráfico de influencias, contrabando de combustible y contratos millonarios en salud e infraestructura. Amílcar Olán, empresario con estrechos lazos con los hijos del expresidente Andrés Manuel López Obrador, ha sido señalado en diversas investigaciones por su posible participación en actividades ilícitas relacionadas con el tráfico de influencias y el contrabando de combustible. Sus vínculos con redes de huachicol, prácticas conocidas como huachicol fiscal, y con el senador Adán Augusto López, posicionan a Olán como una figura clave en el esquema de complicidades que involucraría a actores de crimen organizado y factureros durante el gobierno de la llamada Cuarta Transformación. El empresario ha desarrollado negocios en el sector salud, con contratos que superan los 490 millones de pesos para la adquisición de medicamentos en los gobiernos de Tabasco y Quintana Roo. Asimismo, ha participado en importantes proyectos de infraestructura como el Tren Maya, donde investigaciones revelan que su red vendió balasto y entregó sobornos para obtener ventajas en la compra y suministro del material, crucial para la estabilidad de la vía férrea. Circulan audios en los que se detallan instrucciones para producir grandes volúmenes de balasto y facilitar sobreprecios, evidenciando presuntas prácticas corruptas. Además, recientes movimientos financieros indican que Olán habría transferido sumas millonarias a bancos en Suiza, considerada una posible ruta para lavado de dinero. En el ámbito inmobiliario, ha adquirido terrenos en zonas de alta plusvalía, con desarrollos residenciales de lujo. Estas acciones reflejan cómo su participación en diversos negocios se ha beneficiado de contratos y negociaciones vinculadas a su proximidad con actores políticos y a la estructura de poder en el actual sexenio, generando cuestionamientos sobre el uso de influencias para obtener beneficios económicos ilícitos
