Expertos alertan sobre un posible repunte de la variante en temporada invernal, reforzando la importancia de la vacunación para prevenir complicaciones graves. La llegada del invierno en México continúa siendo un factor clave en la propagación de infecciones respiratorias, especialmente con la expectativa de un incremento en los casos de la influenza del tipo AH3N2 durante los meses de enero y febrero. La variante, aunque no novedosa, ha mostrado un aumento en su circulación en países como Estados Unidos, Reino Unido y Australia, debido a cambios genéticos que le confieren mayor capacidad de transmisión. Aunque esta cepa no resulta comparable en gravedad con la pandemia de COVID-19, puede ocasionar síntomas severos y complicaciones en grupos vulnerables, particularmente en personas mayores, niños menores de cinco años, y quienes padecen enfermedades crónicas o inmunodepresión. La vacunación anual continúa siendo la principal estrategia para reducir riesgos y aliviar la carga hospitalaria durante la temporada invernal. Es importante destacar que el virus AH3N2 ha sido identificado desde hace más de 50 años, pero su tendencia a mutar genera la necesidad de actualizar las vacunas cada temporada. La experiencia con otros virus, como el H1N1 en 2009, revela que las mutaciones pueden potencialmente incrementar el riesgo de brotes pandémicos o situaciones de alta gravedad sanitaria. La inmunización ayuda a disminuir la mortalidad incluso cuando el virus evoluciona. En el contexto nacional, las cifras oficiales de diciembre muestran 952 casos de influenza, con cinco muertes, todas relacionadas con H1N1. La circulación del AH3N2, sin embargo, requiere atención porque su presencia puede aumentar en las próximas semanas, especialmente en un escenario donde las condiciones climáticas favorecen su transmisión. La lección aprendida de la pandemia de COVID-19 refuerza la importancia de mantener las campañas de vacunación para proteger a la población en temporadas de alta circulaci
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