Expertos advierten que, para ser efectivo y seguro, el ayuno debe complementarse con hábitos saludables y considerarse el perfil de cada persona. El ayuno intermitente ha ganado popularidad como estrategia para mejorar la salud y gestionar el peso, pero su uso requiere precaución y una evaluación cuidadosa. Mantener una alimentación equilibrada, dormir lo suficiente, realizar ejercicio y gestionar el estrés son fundamentales antes de implementar periodos de ayuno, ya que su efectividad depende de un estilo de vida saludable y estable. La adecuación del ayuno varía significativamente entre diferentes grupos, especialmente en función del género y condiciones médicas, siendo más recomendable en hombres y en personas sin trastornos hormonales o enfermedades crónicas. Para quienes padecen diabetes, la recomendación es limitar el ayuno a un máximo de 12 horas, ya que prolongar este periodo puede aumentar riesgos como episodios de hipoglucemia. La especialista en nutrición señala que una ingesta regular y bien estructurada es la mejor estrategia para manejar esta enfermedad, en lugar de recurrir a ayunos prolongados. Además, un error frecuente es reducir la calidad alimenticia con el ayuno, lo que puede ocasionar pérdida de masa muscular y disminuir el metabolismo, afectando negativamente la salud general. Es importante entender que el ayuno no es una solución mágica, sino una estrategia adicional que debe utilizarse con conocimiento y bajo supervisión, considerando siempre los antecedentes y particularidades de cada individuo. Cuando se aplica correctamente, puede apoyar en la mejora del bienestar, siempre complementado con hábitos saludables cotidianos.
