Ciudad de México, CDMX. - El calendario gregoriano, modificado del original juliano por el Papa Gregorio XIII en 1582, establece la base temporal en la que se celebran las fiestas patrias en México. Septiembre representa un mes crucial para la identidad nacional, con eventos significativos que ilustran la historia del país.
Originariamente, el calendario comenzaba en marzo, dedicado al dios romano Marte. Sin embargo, tras ajustes en el siglo XVI, la estructura moderna se estableció con enero como primer mes. En México, el mes de septiembre no solo es asociado con el inicio del ciclo educativo, sino que también conmemora eventos fundamentales en la lucha por la independencia.
El 13 de septiembre se recuerda a los Niños Héroes, jóvenes cadetes que defendieron el Castillo de Chapultepec de la invasión estadounidense en 1847. A partir de esta fecha, el 15 de septiembre se da paso a uno de los momentos más esperados del año: la celebración del Grito de Independencia, proclamado por Miguel Hidalgo y Costilla en 1810. Este evento histórico se conmemora a nivel nacional, congregando multitudes en plazas y parques.
Así como importantes momentos del pasado son recordados, también conviene reflexionar sobre su legado. La consumación de la independencia, el 27 de septiembre de 1821, marcó un hito bajo el liderazgo de Agustín de Iturbide, aunque el proceso de independencia no abolió la esclavitud ni las castas, cosa que aún repercute en la sociedad.
Septiembre no es solo un mes de celebración; también ofrece la oportunidad de reconsiderar el impacto del calendario en la cultura mexicana y cómo, a través de los siglos, se ha mantenido vigente su uso en diversos países.
Con información de quadratin.com.mx

