La reciente propuesta de implementar un cobro de hasta el 2% en celulares y otros dispositivos tecnológicos podría encarecer significativamente la tecnología para los consumidores en México. Dicha medida se justifica bajo el argumento de compensar los derechos de autor, pero podría desincentivar la adquisición de herramientas esenciales.
Datos clave
- Cuándo: Propuesta vigente, sin fecha de implementación definida.
- Aumento: Hasta 100 pesos adicionales por dispositivo.
- Impacto: Se estima que afectaría a 35 millones de smartphones vendidos en 2025.
La iniciativa ha generado controversia por su enfoque en la recaudación de fondos a costa de los consumidores. Al considerar que cualquier dispositivo con capacidad de almacenamiento debe pagar un canon, se penaliza a quienes utilizan la tecnología para fines educativos o laborales, como estudiantes y emprendedores. Este cobro, aunque presentado como una compensación, recae directamente sobre el consumidor, aumentando el precio de productos que ya enfrentan condiciones económicas adversas.
¿Qué significa este canon para los consumidores?
El canon digital contempla un aumento del costo de dispositivos esenciales en un país donde la digitalización se vuelve cada vez más importante. Para los usuarios que dependen de smartphones y computadoras, este cargo adicional se traduciría en una carga económica significativa. De acuerdo con datos de The Competitive Intelligence Unit, el gasto promedio por smartphone es de aproximadamente 5,009 pesos, lo que implicaría un pago extras de alrededor de 100 pesos por cada unidad. En conjunto, este incremento podría resultar en más de 3,500 millones de pesos adicionales en gastos cada año.
¿A quién afecta directamente la propuesta?
Este cobro impacta no solo a los consumidores individuales, sino también a las pequeñas empresas y a los emprendedores. En un país donde el acceso a tecnología es vital para la competitividad económica, un mayor costo por dispositivos tecnológicos puede limitar las oportunidades de crecimiento y desarrollo. Las nuevas generaciones, alargan el ciclo de vida de sus teléfonos, una señal clara de que el presupuesto se está ajustando y el acceso a la tecnología se ha vuelto más complicado.
La implementación de esta medida aún está en discusión, pero con la presión que enfrentan las finanzas públicas, podría ser una fuente de ingresos que el gobierno busca sin considerar las consecuencias para la economía digital. A medida que se avanza en la discusión, es crucial evaluar la dirección que tomará la política tecnológica en México.
Con información de indicecorporativo.com

