La crisis que enfrenta el partido Morena y la Cuarta Transformación ha comenzado a manifestarse en diversas áreas, generando descontento entre sus trabajadores y militantes. Maestros sin salario y empleados del ISSSTE protestando por sueldos atrasados son síntomas de un desajuste en la administración.
En Chihuahua, la desesperación entre los militantes se hizo evidente con una marcha que buscó posicionar al estado como un bastión contra los adversarios políticos. La gobernadora Maru Campos se ha convertido en un símbolo de la resistencia para el partido en el poder, que se siente acorralado ante acusaciones graves en otras entidades, como Sinaloa.
Las impugnaciones internas también marcan el panorama. Javier Plata Villarreal, militante de Morena, ha solicitado revisar la lista de candidaturas plurinominales, alegando la falta de una convocatoria abierta a la militancia. Este hecho podría provocar una sacudida en el proceso electoral y la manera en la que se manejan las decisiones dentro del partido.
Adicionalmente, la percepción de corrupción y complicidad con el crimen organizado se menciona en la administración federal. La tentación del dinero fácil ha llevado a algunos funcionarios a desviarse del camino, lo que aumenta la tensión en el ambiente político. Observadores destacan que esta situación no solo afecta la imagen del partido, sino también la acción del gobierno en sus diferentes niveles.
Las decisiones tomadas en el seno de Morena tendrán un impacto directo en las próximas elecciones. Las crisis internas, junto con las protestas externas, podrían definir el rumbo del partido y su aceptación pública en los próximos meses.
Con información de zocalo.com.mx

